LA LIBERTAD DE CUBA NO ES NEGOCIABLE

September 13, 2015

Por Néstor Carbonell Cortina

Discurso pronunciado por Néstor Carbonell Cortina en el acto de M.A.R. por Cuba celebrado en Miami el 13 de septiembre del 2015

 

 

Gracias, Ileana, por esas palabras  tan generosas y estimulantes que  mucho me enaltecen. Me enaltecen porque provienen de ti, cuyo dignísimo historial de lucha es un orgullo no sólo para nuestra familia, sino también para la Cuba democrática y militante del destierro: Ileana Arango Cortina, esposa de Rino Puig, héroe de la resistencia, aquí presente.

 

Al hablar de héroes de la resistencia, le doy un saludo muy cordial, patriótico y cubano a otro de ellos, a Antúnez, que hoy nos honra con su presencia.

 

Me parece muy acertado y oportuno el llamado de M.A.R. por Cuba a la conciencia del exilio y de la oposición en la isla, porque tenemos que hacerle frente a la actual política norteamericana, miope y abyecta, que puede poner en peligro a nuestra causa: la causa de la plena libertad de Cuba sin maniobras fraudulentas ni lastres continuistas.

 

Antes de profundizar en este tema, yo quisiera encomiar el ejemplo de nobleza, valentía y patriotismo que están dando, dentro y fuera de Cuba, las mujeres cubanas. Me refiero, en particular, a las Damas de Blanco en la isla y a las Damas de Negro de M.A.R. por Cuba en el exilio, que luchan sin desmayo por la redención de la patria cautiva. Para ellas, nuestro reconocimiento y gratitud.

 

¿Qué hacer para que no decaiga entre nosotros el espíritu de lucha? Pues lo primero es sobreponernos al desaliento producido por 56 años de esfuerzos infructuosos. Sí, la espera desespera, pero no debemos olvidar lo difícil que resulta erradicar el totalitarismo una vez que se ha consolidado. El desplome de la Unión Soviética y de su régimen comunista tardó más de 70 años. Y la liberación de Europa del Este y de las repúblicas del Báltico, aún con la Guerra Fría, tardó casi 50 años.

 

 

Debemos tener presente lo que nos enseña la historia. La libertad puede ser aplastada, pero no muere. Puede tardar en llegar, pero llega. ¡Y llegará en Cuba, a pesar de los cómplices de la tiranía que se acomodan, de los indiferentes que se marginan, y de los cobardes que se rinden!

 

         ¿Cómo fortalecer la resistencia y acelerar la liberación de Cuba? Yo diría que se requiere una gran concertación patriótica, apoyada por las principales organizaciones militantes, para conciliar estrategias, coordinar esfuerzos y deponer rivalidades partidistas.

 

        Ese fue el objetivo muy loable del Encuentro Nacional Cubano celebrado en Puerto Rico el mes pasado. Sus resultados alentadores requieren seguimiento y los promotores de la iniciativa merecen nuestro apoyo. Un aplauso para uno de sus directores, Guillermo Toledo, aquí presente.

 

         Me cuentan que, durante el Encuentro en San Juan, algunos delegados, deseosos de superar divergencias intrascendentes y ambiciones personales y de grupos, evocaron un episodio memorable y aleccionador que ocurrió en la inauguración de la Convención Constituyente de 1940 en el Capitolio Nacional.

 

Allí, en plena sesión solemne, rivalidades políticas provocaron un violento tumulto que parecía incontrolable. Algunos pensaron que se venía abajo la Constituyente justo al despegar. Fue entonces que el convencional y tribuno, José Manuel Cortina, interrumpe su discurso inaugural y lanza un grito que retumbó en el Capitolio y dominó las pasiones desbordadas: ¡LOS PARTIDOS, FUERA!  ¡LA PATRIA, DENTRO! Esa debería ser nuestra consigna ahora para ponerle fin a las pugnas estériles que nos enervan y dividen.

 

Hoy, más que nunca, el exilio debe intensificar su ayuda a la oposición en Cuba con todos los recursos y estímulos disponibles, incluyendo la tecnología para perforar la muralla de la censura castrista y lograr una mayor participación de la ciudadanía en la resistencia cívica. Tarea difícil, pero no imposible.

 

 

 

Recordemos que el Movimiento de Solidaridad en Polonia surgió con unos pocos astilleros en el puerto de Gdansk demandando reformas laborales. Al crecer con el tiempo y ganar fuerza en todo el país, el régimen comunista de Jaruzelski trató de aplastarlo con los tanques, pero no pudo.

 

Salvó a Solidaridad no sólo la valentía de Lech Walesa y otros dirigentes, sino también el respaldo crítico del Presidente Reagan y el Papa Juan Pablo II—respaldo a los que luchaban por la libertad y no a sus opresores. Reagan mantuvo las presiones económicas, políticas y armamentistas a la Unión Soviética y a los países satélites hasta que éstos comenzaron a desmantelar el aparato totalitario, y no antes.

 

Invocando esos antecedentes, deberíamos reiterar ahora nuestro categórico planteamiento al Congreso de los Estados Unidos: ¡no levantar el embargo externo al régimen de Castro sin que éste levante el embargo interno al pueblo cubano!

 

No estamos solos en ese empeño. Contamos con el apoyo de nuestros gallardos legisladores cubano-americanos, quienes se oponen enérgicamente a que la administración del Presidente Obama fortalezca al régimen quebrado con divisas turísticas, capital privado y créditos bancarios. Eso hay que evitarlo a como dé lugar, manteniéndonos firmes en el principio de que LA LIBERTAD DE CUBA NO ES NEGOCIABLE.

 

Consecuentes con nuestra prédica, no debe el exilio legitimar ni subsidiar a la tiranía con viajes turísticos a la isla esclavizada. Que cada cual siga los dictados de su conciencia, pero sin olvidar lo que sentenció el apóstol de nuestra independencia: “Visitar la casa del opresor es sancionar la opresión…Mientras un pueblo no tenga conquistados sus derechos, el hijo suyo que pisa en son de fiesta la casa de los que se los conculcan, es enemigo de su pueblo”.

 

Hay otro frente importante en nuestra lucha que no debemos soslayar: el frente de la Iglesia Católica. Nosotros, los feligreses, somos parte de ese cuerpo físico y espiritual, y tenemos el derecho y el deber de expresar nuestras opiniones en todo lo que concierne a la posición de la Iglesia con respecto a nuestra patria. Habiendo actualmente más católicos cubanos practicantes en la Florida que en toda Cuba, nuestras opiniones tendrían más peso si actuásemos coordinadamente.

 

 

En vísperas del viaje a Cuba del Papa Francisco, deberíamos a mi juicio dirigirle, con todo respeto, tres mensajes urgentes:

 

Primero, si Su Santidad piensa abogar por la reconciliación en Cuba, insista en la libertad, porque reconciliación sin libertad sólo beneficia a los tiranos impenitentes que sojuzgan al pueblo cubano.

 

Segundo, reúnase con los líderes de la oposición en Cuba, y bendiga sus esfuerzos, porque ellos representan los ideales democráticos y cristianos de nuestra patria secuestrada.

 

Tercero, acepte la renuncia del Cardenal Ortega, y designe a un sustituto que dignifique a la Iglesia, proclamando y defendiendo los derechos humanos que emanan de Dios.

 

Cualquiera que sea el rumbo que tome ahora la Iglesia en Cuba, cerremos filas y sigamos el consejo que el Papa Juan Pablo II le dio a los cubanos durante su visita a la isla. Dijo el Santo Padre: “sean valientes en la verdad, audaces en la libertad, constantes en la responsabilidad, generosos en el amor, invencibles en la esperanza”.

 

¡Así seguiremos luchando nosotros sin cesar hasta que Cuba sea de nuevo libre y soberana!

Cuba en Puerto Rico

September 16, 2015

Por Pedro Corzo

La dictadura castrista siempre ha acusado a la oposición de responder a los intereses de Estados Unidos, una ignominia que ha sido asimilada por numerosos gobiernos, academia, intelectuales y políticos, que para ocultar su complicidad o indolencia, se han hecho eco de tales infundios.

 

La realidad es que la causa democrática cubana ha padecido de una gran orfandad internacional. La resistencia insular, armada o pacífica, no ha contado con el respaldo moral o material que otras naciones han dispensado a los defensores de la democracia en distintos países, una consecuencia probable de la intensa, extensa y efectiva campaña de desinformación que emprendió la dictadura castrista desde que tomó el control de la República.

 

A esa situación hay que sumar la decisión de Washington y La Habana de restablecer relaciones diplomática, un dictamen que afecta a los cubanos sin importar la orilla en que se encuentren o las ideas políticas que defiendan. Un cambio de Estados Unidos que tal vez sirva para demostrar a los encubridores y apáticos que los que han luchado y luchan por la democracia en Cuba lo hacen por propias convicciones y no por dictados de un tercer país.

Cierto que las muestras de la independencia de criterio y acción de los demócratas de la isla han sido muchas, pero como si no fueran suficientes, los cubanos exiliados en Puerto Rico están convocando a un Encuentro Nacional en el que participaran activistas de las dos orillas que luchan para que en la isla se establezca un régimen de derecho

Este encuentro nacional en Puerto Rico es una especie de reafirmación del compromiso de enfrentar el régimen castrista con independencia de las circunstancias internacionales, incluida la decisión de la democracia más poderosa del mundo de establecer vínculos diplomáticos con la dictadura más longeva del planeta.

 

Cubanos Unidos en Puerto Rico, los convocantes a esta cita, es una organización plural que reúne a individuos de diferentes orígenes, profesiones, experiencias de vida y generaciones, por lo que tiene credenciales más que suficientes para plantear un Encuentro que reúna diversidad de pensamiento y acción, con el objetivo de producir una propuesta que pueda ser asumida con igual obligación tanto por los cubanos de la isla como por los exiliados.

La frase martiana, “Juntarse es la palabra de orden” es el lema de la cita y su objetivo principal, asegura el abogado Guillermo Toledo, coordinador del Encuentro, quien junto al arquitecto Manuel Fernández, líder de Cubanos Unidos, ha trabajado arduamente para que la mayor diversidad posible de pensamiento y estrategias en la lucha contra la dictadura participe del programa.

 

La cita está estructurada sobre mesas de trabajo y las ponencias trataran sobre temas elaborados por los delegados. El objetivo es sentar las bases para desarrollar una propuesta que posibilite una transición democrática. También se designara una Comisión Permanente que dará continuidad a los acuerdos que resulten del evento.

 

Otro de los compromisos es reformular las relaciones entre el exilio y la oposición interna con el propósito de hacerla más efectiva, condición que para el ex preso político Gerardo Morera, directivo de la junta organizadora, es fundamental, porque repercutiría en la ampliación de la base social de la oposición, una circunstancia que pondría en jaque al régimen castrista.

El Encuentro que se realizara en la capital de Borinquén entre el 13 y el 15 de agosto cuenta con una amplia representación de la oposición interna.

 

Durante meses los organizadores del evento han estado invitando a activistas pro democracia que actúan al interior de Cuba. Han intercambiado con ellos experiencia y le han planteado la idea de realizar un foro amplio y representativo de las dos orillas con el fin de concertar esfuerzos, propuesta que ha sido recibida con beneplácito por quienes combaten la dictadura en la primera línea del frente.

 

Otro miembro de la Junta, Severiano López Sicre, opina que este foro sería útil para explorar la posibilidad de constituir una entidad que represente en los foros internacionales, y si es posible ante gobiernos, los intereses comunes de los demócratas cubanos, lo que en su opinión redundaría favorablemente en el proceso por la liberación de Cuba del despotismo.

 

La visión de los organizadores sobre una Cuba futura es amplia, porque establece el compromiso de abogar por el respeto irrestricto a los derechos humanos como lo proclama la declaración de las Naciones Unidas, haciendo énfasis, dice KemelJamis, directivo y también ex prisionero político, en tres aspectos básicos: Independencia de los poderes públicos, libertad económica y pluripartidismo con elecciones libres y observadas internacionalmente.

El Encuentro es un gran reto, un salto hacia adelante a favor de una Cuba en la que cada ciudadano pueda ser dueño de su destino.

Periodista de Radio Martí


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Un encuentro histórico en Puerto Rico

September 08, 2016

Autor: René Gómez Manzano

El primer Encuentro Nacional Cubano ha resultado un gran éxito

Entre los días 13 y 15 de este agosto sesionó en San Juan, Puerto Rico, el primer Encuentro Nacional Cubano. Asistieron representantes de más de medio centenar de organizaciones democráticas, tanto del Archipiélago como del Exilio. Fui uno más de los participantes. Por supuesto que en todo momento pensé escribir sobre este tema, pero preferí dejar pasar varios días antes de hacerlo.

 

El propósito que animaba a los congregados en la capital borinqueña era el de aprobar una asignatura que los demócratas cubanos llevamos arrastrando demasiado tiempo: la necesidad de juntarnos. A lo largo de los años ha habido varios empeños de ese tipo, pero, por uno u otro motivo, ninguno ha podido consolidarse.

 

El evento de San Juan fue organizado por Cubanos Unidos de Puerto Rico. Se trata de una organización que resulta un verdadero ejemplo de lo que aspiramos a lograr: las decenas de miles de compatriotas nuestros radicados en la Isla del Encanto han sabido agruparse en una entidad en la que están representadas todas las tendencias y corrientes de opinión.

 

En lo fundamental, puede decirse lo mismo del Encuentro Nacional Cubano. En la mayor parte de los casos, las ausencias de compatriotas destacados residentes en Cuba se deben a la política arbitraria del régimen castrista, que impide viajar a aquellos que son miembros del Grupo de los 75. Hubo también otros que prefirieron no acudir para poder participar en la entrevista con el canciller norteamericano John Kerry.

 La coincidencia en el tiempo con los actos por el restablecimiento de la Embajada de Estados Unidos en La Habana dio lugar a algunas de esas lamentables ausencias, pero tuvo también un efecto favorable: sirvió para destacar una vez más que las acciones de la oposición pacífica cubana y la política del gobierno norteamericano marchan por caminos independientes entre sí.

 

Como resultado del Encuentro, se emitió la Declaración de San Juan. Entre las decisiones más importantes estuvo asimismo la de apoyar el Acuerdo por la Democracia en Cuba. Se trata de un documento que data de 1998 y ha sido suscrito ya por numerosísimas organizaciones y personalidades de nuestra Nación. Él refleja los consensos más generales alcanzados por los luchadores prodemocráticos cubanos.

 

En el plano organizativo, los reunidos se limitaron a elegir, por votación libre, unaComisión Coordinadora de Enlace por un término de seis meses. De ella forman parte cinco delegados residentes en Cuba (Félix Mario Lleonart, Guillermo Fariñas, Saylí Navarro, Juan Carlos González Leiva y el autor de estas líneas); y cuatro del Exilio (Guillermo Toledo, Sylvia Iriondo, Ana Carbonell y Rosa María Payá).

 

Se optó por escoger a los integrantes de esa comisión temporal entre los participantes. Esto se debe a que la labor principal que se asignó a los electos es la de transmitir las vivencias de San Juan a quienes no estuvieron presentes. Tomando en cuenta el destacado papel que desempeñó en la preparación y celebración del Encuentro Nacional Cubano, fue escogido como coordinador el licenciado Guillermo Toledo. La organización de los contactos entre quienes residen en Cuba recayó en el reverendo Félix Mario Lleonart.

 

Creo que no resulta aventurado afirmar que la reunión de Puerto Rico ha constituido el primer paso —importantísimo y sólido— en el proceso de unificación de las fuerzas prodemocráticas de la Nación Cubana, sin sectarismos ni protagonismos estériles. En ese contexto, llama la atención la relativamente escasa cobertura mediática que se le ha dado.

 

Inclusive, entre quienes sí le han dedicado su atención, no ha faltado algún despiste notable, como el de la informadora Belén Marty. El título de su trabajo es una afirmación falsa: “Propuesta de un plebiscito en Cuba congrega a disidentes y exiliados”. Un excelente ejemplo de los estragos que la tendenciosidad y la parcialización pueden ocasionar en un periodista.

 

Por encima de cualquier alucinación, el hecho cierto es que el primer Encuentro Nacional Cubano ha resultado un gran éxito. Él nos indica el camino que los opositores al régimen totalitario debemos seguir en los meses venideros.

 

La Habana, 19 de agosto de 2015

 

René Gómez Manzano – Abogado y periodista independiente

No hay solución a la problemática cubana sin el exilio

August 05, 2015

Por Eliécer Ávila, La Habana,

El Encuentro Nacional Cubano, que tendrá lugar en Puerto Rico del 12 al 15 de agosto, está suscitando expectativa y polémica. La coincidencia de fechas con la ceremonia de reapertura de la embajada de Estados Unidos en La Habana y con la visita a Cuba del secretario de Estado, John Kerry, plantea un reto para las fuerzas cívicas, que se debaten entre estar en San Juan por esos días o presenciar el momento histórico desde territorio nacional.

Guillermo Toledo, jurista de profesión y uno de los coordinadores del evento, detalla a14ymedio los objetivos de la cita y su importancia.

Pregunta. ¿Cómo surge la idea del Encuentro Nacional Cubano?

Respuesta. La idea la sometí por escrito hace alrededor de dos años al seno de Cubanos Unidos de Puerto Rico para que la analizaran y me dieran una respuesta. Pasaron unos meses y no se movía la propuesta, así que insistí. Me designaron entonces como coordinador del Encuentro Nacional Cubano, nombre que surgió de reuniones que sostuvimos

P. ¿Quiénes participan en la organización?

R. Junto a los miembros de Cubanos Unidos de Puerto Rico, participan hermanos puertorriqueños que han puesto su talento y trabajo en este empeño. Están, además, los hermanos cubanos que han abierto sus bolsillos para hacer realidad un evento de ésta magnitud. Son los mismos que en una futura Cuba libre y democrática ayudarán con sus inversiones al desarrollo material de nuestro pueblo. Para todos ellos nuestra infinita gratitud.

No existe precedente alguno con el carácter y la naturaleza del Encuentro Nacional Cubano

 

P. ¿Hay precedentes de este tipo de encuentros?

R. Se han sucedido grandes eventos de exiliados cubanos, pero hasta donde sé no existe precedente alguno con el carácter y la naturaleza del Encuentro Nacional Cubano. No he conocido otro evento que reúna a tantas organizaciones y opositores democráticos de dentro y fuera de Cuba, independientemente de su manera de pensar.

P. ¿Quiénes participarán?

R. La comisión del Encuentro ha decidido no mencionar nombres hasta que no se acerque más el evento, pero estarán los principales líderes opositores democráticos de dentro y fuera de Cuba, aunque hay muchos que no hemos podido invitar por falta de recursos. No me gustan las etiquetas políticas, pero podría decirse que hemos invitado a participar al centro democrático, la derecha democrática y la izquierda democrática.

P. ¿Amén del posicionamiento que tengan en relación al restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

R. No importa si se está a favor o en contra de la política del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hacia Cuba. Ese elemento no puede y no debe ser un nuevo factor de desunión. Si somos demócratas debemos respetar la opinión de toda persona y esa es la regla de oro del encuentro.

P. ¿Cuáles son los objetivos del evento?

R. Lograr la unidad de acción en la diversidad mediante el mecanismo correcto que nos lleve a una Cuba libre, próspera, justa y democrática. También buscar en mesas de trabajo las estrategias, tácticas y métodos pacíficos para alcanzar ese objetivo compartido. Queremos enviarle un mensaje de unidad al pueblo cubano y a la comunidad internacional.

El objetivo es lograr la unidad de acción en la diversidad mediante el mecanismo correcto que nos lleve a una Cuba libre, próspera, justa y democrática

 

P. ¿Por qué la elección de Puerto Rico como lugar para el encuentro?

R. Ambos pueblos tienen un lazo histórico común. El Partido Revolucionario Cubano creado por José Martí tenía una sección para ayudar a que Puerto Rico consiguiera la independencia de España. Además se trata de un lugar neutral, donde no afloran con esa intensidad las pasiones entendibles del exilio de Miami. Tampoco tenemos aquí a la Seguridad del Estado o gestapo castrista operando con la intensidad que lo hace en Miami en su función de dividir.

P. ¿Será también protagonista la emigración del cambio democrático cubano?

R. La independencia de Cuba no hubiera podido lograrse sin el aporte de la emigración o el exilio. La guerra de 1895 tuvo su origen con el papel protagónico de José Martí fuera de Cuba, aunque las batallas se libraron al interior de la Isla. Ambas orillas jugaron un papel decisivo cuando se terminó con el despotismo colonial español. Hoy en día se trata de terminar con una dictadura totalitaria. No hay solución a la problemática cubana sin el exilio.

P. Una vez conocida la coincidencia de fechas de la cita en Puerto Rico con la ceremonia de reapertura de la embajada de Estados Unidos en Cuba y dada la importancia histórica que esta última tiene, ¿no han pensado en cambiar la fecha del encuentro?

R. Cubanos Unidos de Puerto Rico escogió las fechas del 13, 14, y 15 de agosto de este año mucho antes del 17 de diciembre de 2014 en que se hizo el anuncio de la nueva política de Estados Unidos hacia Cuba. Habría que preguntarle a los norteamericanos si fue casualidad que escogieran el 14 de agosto para el evento de su embajada.

El evento no puede suspenderse o hacerlo en otra ocasión porque ya se conoce internacionalmente sobre el mismo, pero además la pérdida monetaria sería enorme. Tampoco creemos que existe una razón válida para posponerlo ya que el nuestro es un evento netamente cubano para discutir y llegar a acuerdos sobre Cuba, y el de la embajada es, como debe ser, norteamericano.

P. ¿Qué sueño le falta por ver realizado?

R. Regresar con dignidad y ayudar a crear una nueva Cuba donde la gente viva en progreso material, espiritual y con libertad.

Uniendo las dos Orillas

July 18, 2015

Por Andrés Candelario

 

Cuba y EE.UU. acaban de anunciar la reapertura de sus respectivas embajadas para el próximo 20 de julio, 54 años después de que las tensiones de la “Guerra Fría” desembocaran en la ruptura de las relaciones diplomáticas entre los dos países. ¿Y ahora, qué?

Ya el General-Presidente Raúl Castro ha declarado, con su boca de comer, que no habrá transformaciones políticas de clase alguna, que el Partido Comunista de Cuba (PCC) seguirá siendo -como aparece en la Constitución de 1976- “la fuerza dirigente superior de la Sociedad y el Estado”. En la reciente declaración oficial de la dictadura se establece que, “estas relaciones deben cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía, el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma”, asegura el texto del Estado cubano. “Más claro no canta un gallo”, como dice el sabio refranero popular.

No obstante esas declaraciones, el instinto crematístico del empresariado internacional, se prepara alegremente para lucrarse de una supuesta oportunidad económica, sin importarle que en el proceso, si tienen éxito, van a alimentar un Capitalismo de Estado que terminará por fortalecer y prolongar en el tiempo la vieja y decrépita dictadura castrista.

Y el pueblo cubano que se las arregle como pueda.

Por otro lado, nadie dude que los intereses económicos y geopolíticos de Washington están detrás de esta desigual apertura diplomática, sin exigencias de que haya cambio alguno en el régimen cubano... La necesidad de recuperar a una América Latina infectada por el virus del Socialismo del Siglo XXI y fuertemente penetrada por Rusia, China e Irán, tenía que pasar necesariamente por la reconciliación con la Cuba castrista.

Aprovechando la atmósfera de supuestos cambios superficiales en el régimen de La Habana, como resultado de la mencionada restauración de las relaciones diplomáticas entre los dos viejos enemigos, Cubanos Unidos de Puerto Rico, una organización de cubanos exilados en esta isla, cuya misión principal es apoyar los cambios que la crisis actual de la dictadura hace hoy más viable que nunca antes, ha decidido convocar a un Encuentro Nacional Cubano en Puerto Rico, tomando en cuenta el histórico vínculo que ha existido siempre entre estas dos islas caribeñas.

Con este encuentro, que se llevará a cabo en San Juan los días 13, 14 y 15 de agosto de 2015, se quiere proveer un espacio de reflexión y diálogo entre las organizaciones opositoras al régimen castrista, tanto las de dentro del país como las del exilio.

De ahí que el título de este artículo, “Uniendo las dos orillas”, no se refiera al supuesto vínculo de las “orillas” diplomáticas entre Cuba y EE.UU., sino a la alianza de las organizaciones opositoras cubanas del interior del país y del exilio, con el fin de lograr por primera vez en más de medio siglo de esfuerzos dispersos la necesaria unidad en la diversidad, de cara a los nuevos escenarios internos y externos que provee el especial momento que vivimos hoy.

En ese contexto, la materialización de este Encuentro Nacional Cubano en Puerto Rico se propone impulsar la coordinación de esfuerzos entre ambas “orillas” y promover una estrategia común que permita al fin el desmontaje de la tiranía. Igualmente, se espera en dicho Encuentro echar las bases teóricas y de principios para elaborar, en el futuro cercano, una propuesta para una Nueva Cuba.

Para ello, ya se ha asegurado la asistencia de una treintena de los líderes de las organizaciones opositoras más importantes del interior de la isla, con largos años de enfrentamiento pacífico al régimen, al costo de encarcelamientos, torturas, golpizas y violaciones crasas a los derechos humanos más elementales.

Desde la diáspora estará presente también una cantidad equivalente de representantes de las principales colectividades de opositores externos, que durante décadas no han cesado de promover la búsqueda de la libertad del pueblo cubano, muchas veces en colaboración con algunos grupos de la oposición interna.

Frente a esta nueva y peligrosa realidad, los cubanos de las dos orillas, comprometidos como están con el rescate de su pueblo de esa sangrienta y cincuentenaria dictadura, se aprestan a juntar sus voluntades y a diseñar estrategias afines que convoquen al cubano de a pie a su liberación definitiva.

Con la expresión de José Martí “Juntarse es la palabra de orden”, se espera hacer realidad la unión estratégica de las organizaciones opositoras a la dictadura castrista, para enfrentar responsablemente este momento histórico, con el entrañable compromiso que tenemos como cubanos de seguir luchando por la libertad y la democracia de nuestra patria.

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