Editorial


La revolución que triunfo’ el 1ro de enero de 1959 muy pronto derivo’ en un régimen autoritario de orientación populista, camino a un modelo totalitario de corte soviético comunista. La aceptación de la invasión de la potencia hegemónica llamada Unión Soviética a la Checoslovaquia irredenta en 1968, se convirtió en el inicio formal de la inserción de Cuba en la orbital que tenía su capital en Moscú. Fidel Castro, con una marcada vocación totalitaria, arrastro’ a la nación cubana a un modelo antidemoliberal, vale decir, intolerante con el otro, atrasado, encapsulado en el más rampante nacionalismo, signado por el desabastecimiento crónico, sin ciudadanos ni sociedad civil autónoma y un sistema económico de la peor clase, entre otros muchos atributos negativos. Lo anterior es obvio, pero vale la pena hacérselo saber a los neófitos. La emergente oposición democrática cubana está llevando a cabo una lucha tenaz, en condiciones muy desventajosas: falta de recursos; desinterés o incluso apoyo de la clase política de al menos América Latina y el Caribe a los castristas; con un daño antropológico del cubano; con un pueblo atomizado, indefenso y dependiente de las estructuras de poder; con un potente y ubicuo estado policiaco; con un capital social muy bajo (consecuencia directa de la dominación castrista) que pasa por la incapacidad de los cubanos de crear organizaciones complejas y eficientes, etc. Raúl Castro llego al poder por sucesión en un contexto diferente, y se desmarca de algunas de las prácticas de su hermano: quiere irradiar su propia luz. Eso es, está produciendo un desplazamiento del totalitarismo clásico a un autoritarismo tradicional. Este último no le pide el alma a los cubanos, sino su obediencia. Al no disponer de los amarres de un sistema totalitario la represión contra los opositores pacíficos tiene que ser más torpe y violenta: actos de repudios embestidos por las Brigadas de Respuestas Rápida, asalto violento de sus viviendas, arrestos frecuentes con o sin violencia, encarcelamientos, la satanización del otro etc. Vladimir Morera Bacallao esta injustamente encarcelado desde el 19 de abril por manifestar en un grafitis que está en desacuerdo con el sistema electoral cubano. Primero, la Brigada de Respuesta Rápida y después la tropa élite de la PNR, llamada Brigada Especial, le infringen a toda la familia y su hogar un ataque cruel: le lanzaron chapapote, gases lacrimógenos, ladrillazos; lo golpearon a él y su familia; lo denigraron y finalmente un tribunal espurio lo sanciona a cuatro años de privación de libertad. Él agoniza en una huelga de hambre desde el 9 de octubre exigiendo su liberación inmediata e incondicional. El MCR lleva a cabo una campaña que aboga por que se haga justicia con Morera Bacallao y Jorge Ramírez Calderón (también sancionado a 2.5 años y esperando en su casa el resultado de la apelación). En el marco de la misma 7 activistas se convocaron en el parque de Camajuaní para arengar y marchar unos cien metros, exigiendo justicia con los referidos hermanos. Sucedió que 4 dirigentes del PCC local nos salieron al paso de forma descompuesta y con gran propensión a la violencia. Posteriormente fuimos arrestados. El partido único y la policía política están conminando a sus partidarios a que nos golpeen y arrebaten los medios pacíficos de lucha. Es muy preocupante que el discurso del odio y la violencia siga presente en los que detentan el poder. Otras experiencias autoritarias, es un estadio tardío, han sido más benignas con sus oponentes. Cuba necesita una transición pacífica hacia la democracia, donde obviamente personas como Vladimir Morera Bacallao y Jorge Ramírez Calderón, son sea encarcelados por sus posicionamientos políticos y sea desterrada la intolerancia entre los diferentes proponentes. Librado R Linares García Sec. Gnral del MCR


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