DISCURSO PRONUNCIADO POR EL LCDO. GUILLERMO TOLEDO EN TAMPA, FLORIDA ANTE LA ORGANICACIÓN “UNITED


Muy buenas tardes, estimados amigos y amigas,

Hoy estamos reunidos en este acto tan especial, en esta magnífica y bella ciudad de Tampa.

Ante todo quiero agradecer a los organizadores de este evento la invitación que me han hecho para hablar sobre la Democracia como un derecho de la humanidad reconocido en el Artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada hace hoy 67 años por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 10 de diciembre de 1948. La Declaración fue un paso histórico muy importante para la humanidad y la civilización.

Recordemos que 3 años antes de su proclamación había terminado la Segunda Guerra Mundial. Durante ese período, gobiernos con dictaduras habían cometido atrocidades contra otros seres humanos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos fue una fuerza moral indudable, sin embargo por ser declarativa no había obligación por parte de los países pertenecientes a la Organización de Naciones Unidas (O.N.U.) de cumplirla.

El fundamento detrás de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es la dignidad del ser humano en su convivencia social. La dignidad es un valor natural de la persona en cuanto que la persona razona, crea y es libre. Es un valor inherente a la condición misma del ser humano. Nace y muere con la persona. No se adquiere. Se es digno porque se es hombre. De este concepto surgen el derecho a la vida, a la integridad física y moral, a la libertad, a la libre expresión, al libre culto, a la cultura, a la salud, al juicio justo, al trabajo, a vivir en paz, a la educación, a la propiedad privada, a la identidad y nacionalidad, en fin a todos los reconocidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Pero además de esos derechos del ser humano el Artículo 21 de la Declaración de los Derechos Humanos reconoce otro derecho que debe tener el ser humano y es el derecho a vivir en democracia.

La democracia definida conceptualmente es un gobierno donde manda el pueblo, no es un derecho que nació directamente con el hombre, pero es una forma de gobierno y un sistema de vida donde la libertad del hombre, sus derechos humanos se respetan, e implica la obligación de los miembros de la sociedad de ser parte del gobierno y defender esos derechos humanos.

Siendo la democracia consustancial a la libertad y a la defensa de todos los demás derechos humanos que sí son inherentes o nacen con el ser humano, entonces debe también considerarse a la democracia como un derecho que deben tener todos los pueblos.

Para que haya democracia en un país primero tiene que haber libertad. La libertad viene primero que la democracia. ¿Y que es la libertad? Ha habido muchas definiciones. Se ha definido como “la capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad de la persona pero en sujeción a un orden o regulación más elevado,” y según el Artículo 4 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, proclamada por Francia en 1789: “La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio al otro.”

Decía el apóstol de la libertad de Cuba José Martí que: “Dos cosas hay gloriosas, Dios en el cielo y la libertad en la Tierra.” Decía que: la libertad era la “esencia de la vida” y que “el hombre ama la libertad, aunque no sepa que la ama y anda empujado por ella y huyendo de donde no la hay.” Por eso es que hoy en día hay más de 2 millones de exilados cubanos huyendo, porque en Cuba, país donde yo nací, no hay libertad, ni existe democracia, ni se respetan los derechos humanos. Allí existe desde hace 56 años una dictadura totalitaria.

Pues bien, en el sentido político la libertad: “es el derecho, o la capacidad y habilidad, de la libre determinación, como expresión de la voluntad del individuo, concerniente a que tipo de organización social desea tener, desarrollar o a cual pertenecer.”

La libertad en fin es el conjunto de todas las libertades, de todos los derechos humanos. Sin libertad no hay democracia, pero sin democracia la libertad se extingue.

Podemos decir que no hay democracia en un país donde no se respetan los derechos humanos, donde solo existe un partido político, donde no hay elecciones o éstas son fraudulentas, donde no hay división de poderes, o el pueblo no elige directamente a sus gobernantes, o no se le da participación al pueblo en las decisiones del gobierno.

En el 2012, según el semanario The Economist, de 167 países estudiados habían 74 con democracias plenas e imperfectas; 37 tenían regímenes híbridos; y 51 tenían regímenes autoritarios.

Vemos que la democracia avanza pero razones ideológicas, de cultura, religión, o intolerancia, entre otros factores, impiden su avance más acelerado a nivel mundial. Corresponde a los hombres y mujeres amantes de la libertad promover y luchar porque la democracia se siga extendiendo en todo el mundo.

El 19 de noviembre de 1863 en el campo de batalla de Gettysburg el ilustre Presidente norteamericano Abraham Lincoln al final de su discurso dijo: “Que esta nación Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad: Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra.”

Estimados amigos, la libertad, el respeto a todos los derechos humanos y la democracia no desaparecerán de la Tierra, y es nuestra esperanza por el bien de la humanidad, que algún día en el devenir histórico esos valores se practiquen en todos los países del mundo. Ese es nuestro credo como hombres libres y ese es el espíritu del Artículo 21 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Muchas Gracias

Lcdo.Guillermo Toledo.


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