¿Constituyente o ‘Prostituyente’?

Al parecer ya no será necesario esperar demasiado antes de que se produzcan cambios definitorios en Venezuela

Nicolás Maduro


Este miércoles vimos al presidente venezolano Nicolás Maduro yendo con un gentío de sus incondicionales a la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE) para presentar la convocatoria oficial a una titulada “Convención Constituyente Comunal”. Se inicia así el proceso que el jefe chavista anunció el pasado lunes Primero de Mayo. Las características de este nuevo engendro del “socialismo del Siglo XXI” fueron anunciadas en medio de la ola de protestas que los ciudadanos venezolanos vienen escenificando en contra del continuismo y el creciente autoritarismo del régimen: “Una Constituyente ciudadana, obrera, comunal, campesina, una Constituyente feminista, de la juventud, de los estudiantes…”, expresó Maduro. Y en otro pasaje de su alocución, el mandamás anunció por dónde vienen los tiros: “Necesitamos transformar el Estado; sobre todo esa Asamblea Nacional podrida”, declaró refiriéndose al único poder del país que es controlado por la oposición. La insólita convocatoria ha despertado las reacciones más inesperadas. Muchos opositores, que en verdad han criticado la llamada “Constitución bolivariana” por sus elementos de autoritarismo, las posibilidades de reelección presidencial que brinda y sus muchas normas inspiradas en la demagogia populista, aparecen ahora como defensores del cuestionado texto supralegal. Según ellos, lo que corresponde hacer para salir de la actual crisis sería cumplir con sus preceptos, conforme a los cuales, el pasado diciembre debieron haberse celebrado elecciones estaduales, las cuales el CNE plegado a Maduro no convocó porque sabía de antemano que los gobiernistas las perderían. Igual sucedió con el referendo revocatorio, una institución concebida por el mismo Chávez, quien, al parecer, pensaba que él y su gente, petrodólares mediante, contarían siempre con el favor de la mayoría de los votantes. Con el claro paso del apoyo popular al lado de la oposición, los dóciles rectores del órgano electoral, so pretexto de supuestas irregularidades en la recogida de firmas, también han archivado indefinidamente la celebración de esa consulta. Por el contrario, entre los chavistas surgen las fundadas dudas sobre qué pretende hacer ahora Maduro con la flamante “Constitución bolivariana”. Se trata de un documento promulgado hace menos de dos decenios, en plena efervescencia del arribo al poder, por el voto de sus conciudadanos, del antiguo coronel golpista. No por gusto un jurista especializado en temas constitucionales, Juan Manuel Raffalli, considera que la nueva idea madurista “es una bofetada para el fallecido mandatario Hugo Chávez”. “La Constituyente Comunal o del Poder Popular no está prevista en la Constitución”. “Si lo que convoca es una Constituyente según la Constitución, eso significa el fin del librito azul y una bofetada al Comandante Eterno”. Las reacciones de condena a la nueva intentona no se han hecho esperar. En lo internacional, descuella el secretario general de la Organización de Estados Americanos Luis Almagro, que tan digna y plausible actitud ha asumido ante la crisis venezolana. El mismo lunes, el alto funcionario afirmó: “El hecho de haber presentado una nota de retiro de la OEA no le da carta blanca al régimen para consolidarse como una dictadura”. Por su parte, el expresidente boliviano Jorge Quiroga, declaró el martes: “El dictador Nicolás Maduro ha decidido dar la estocada final a su golpe continuado a la democracia”. Lo convocado, según el antiguo mandatario andino, es un “consejo comunal cubanoide”, al que él “llama constituyente”. Al interior de la misma Venezuela, las reacciones al anuncio han sido contraproducentes. Como informó este miércoles Antonio María Delgado en la primera plana de El Nuevo Herald, con esta nueva movida “el régimen de Nicolás Maduro podría haber sacrificado una de las más poderosas armas en su arsenal”; y explica: “La capacidad de dividir a la oposición con falsas expectativas de una salida electoral”. El colega precisa el concepto: “El anuncio formulado por Maduro el lunes por la noche está empujando al sector más timorato de la oposición a dejar de lado una agenda política acomodaticia, que incluiría negociar secretamente con el régimen de Maduro la desactivación de la calle a cambio del anuncio de elecciones de gobernadores este año y promesas de efectuar elecciones presidenciales en 2018”. Vale decir: que el régimen de Caracas, en su desesperación, hizo lo que estaba a su alcance para aglutinar aún más a la mayoritaria oposición. De paso —insisto— también ha irritado a algunos chavistas nostálgicos, que ven la maniobra como un ataque a la “Constitución bolivariana”, obra cumbre del líder de sus amores. Pero de seguro que la más colorida descripción de esta maniobra fue la que dio Henry Ramos Allup, el chispeante expresidente de la Asamblea Nacional: “Lo que convocó Maduro no es una constituyente, sino una prostituyente”, sentenció el veterano político. Todo parece indicar que ya no será necesario esperar demasiado antes de que se produzcan cambios definitorios en Venezuela.


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