Una vuelta por la Salud Pública cubana. Por Agustín Figueroa Galindo. /Enviado a Cuba Democracia y V


En el país existen centros médicos dedicados solo a extranjeros y prestan servicios con equipos de modernas tecnologías, las medicinas y medicamentos que utilizan son de última generación y el personal especializado es de excelencia. Todos ello no está al servicio del pueblo, los privilegiados son: la élite gubernamental, militares de alto rango y sus familiares; así como los que vienen a Cuba de otros países a tratarse aquí sus problemas de salud.

Ejemplo de estas instalaciones son el Centro de Investigaciones Medico Quirúrgicas [CIMEQ] y la clínica Cira García, ubicados en repartos donde viven militares de alto rango y la gerontocracia, además de ser zona de diplomáticos y extranjeros residentes.

Resulta bochornoso que un país restrinja a determinados estratos sociales el desarrollo que alcance en la medicina y el pueblo no tenga acceso a ella.

Podríamos llenar libros con los casos que están afectados por esta situación, pero quisiera referirme a la señora Juana María, de 63 años de edad, vecina del Reparto la Fortuna en el municipio Boyeros de esta capital. Ella se encuentra esperando, desde hace más de 11 meses, un ingreso en el Hospital Julio Trigo, ubicado en el municipio de Arroyo Naranjo, para ser intervenida quirúrgicamente.

María plantea que cada vez que asiste a consulta cuando no hay un problema, hay otro. Ahora le han informado que debe esperar, porque los salones tienen problemas sépticos y que el centro tiene pocos anestesistas. Como si fuera poco la doctora que la atiende le planteó que no han podido terminar sus análisis clínicos, porque en el laboratorio, cuando no falta reactivo, tiene problemas un equipo o muy simple, no hay agua.

Alejandro Matamoros es un joven de 22 años de edad, comenta que en el mes de junio, su hermano Antonio se cayó de la azotea de su casa, el día del accidente lo llevaron de urgencia para el Cuerpo de Guardia del Hospital Julio Trigo y allí permaneció por espacio de 3 horas acostado en cama; al quejarse un médico que se encontraba en el Departamento de Cirugía le explicó que el centro contaba con un solo especialista en ortopedia de guardia y en esos momentos se encontraba en el Salón de Operaciones, con un caso de urgencia, por lo que debía de esperar.

Asegura Alejandro que la demora y la mala atención médica, trajeron como consecuencias que su hermano perdiera una de las extremidades inferiores.

Vecinos aledaños al Hospital explicaron que solo le pintaron la fachada, pero aseguran que por dentro se encuentra en muy malas condiciones. Los baños del Cuerpo de Guardia clausurados, la mayoría de las camas de cuidados emergentes se encuentran en el hule de sus colchones por la falta de sábanas, las paredes y pisos sucios en todo el interior del Hospital. Además el aire acondicionado roto, la lavandería y la cocina en pésimas condiciones higiénico sanitarias; las comidas que se les brindan a los pacientes y al que labora en el centro son pésimas. Han bautizado el lugar como “El Coppelia”, igual que la heladería del Vedado, porque plantean que la mayoría de los pacientes que son atendidos, entran calientes y salen fríos.

Un trabajador del Hospital Provincial Julito Díaz, ubicado en el municipio Boyeros explicó que los médicos de esa Institución, han tenido que hablar con los familiares de los niños que se encuentran ingresados, recibiendo tratamiento de rehabilitación neurológica, para que los regresen a sus casas, y esperen un mes para continuar el ciclo, porque no tienen personal técnico para atender a estos pacientes. Informaron a los padres que los pocos técnicos que existen, se encuentran de vacaciones por estar pasados del tiempo establecido para el descanso y no tienen personal para sustituirlos.

Rigoberto García es un paciente que padece de hipertensión arterial crónica, dice que en estos últimos meses se encuentra descompensado, porque le han cambiado el tratamiento 3 veces por el déficit de medicamentos existente en las farmacias. Agregó que la semana pasada sentía un fuerte dolor de cabeza y acudió a la Posta Médica de su municipio, para que le midieran su tensión arterial, no había médico y la enfermera le aconsejó que se dirigiese al Hospital porque el equipo se encontraba roto y llevaba más de 20 días en el Policlínico del área esperando reparación.

Los servicios de salud pública se encuentran atravesando una de sus peores crisis. Los pacientes son atendidos por médicos sobrecargados de trabajo y mal pagados. Los centros hospitalarios se encuentran en malas condiciones, deteriorados y otros en ruinas por la falta de reparación, esta situación se ha convertido en desastrosa a nivel nacional.

Los laboratorios farmacéuticos se encuentran exportando una parte considerable de su producción y las farmacias que brindan servicios a la población están desabastecidas.


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